
Cada fin de año anotamos en un papel las llamadas “resoluciones de año nuevo” y todas se enfocan en el desarrollo personal como aprender un nuevo idioma o intentar de concluir ese curso de inglés que llevas décadas haciendo.
La lista sigue con hacer ejercicio, comer más saludable, llamar más a tus padres y tener más tiempo de calidad con nuestros hijos. Así vamos llenándonos de actividades para el nuevo ciclo, sin embargo lo más importante es que podamos llenar la hoja de metas realistas según nuestro estilo de vida y características personales.
Si notas que tu lista está llena de tareas que no tienen nada que ver con tu estilo de vida, como por ejemplo: preparar comidas en casa para recibir una alimentación más saludable, cuando tus actividades no negociables (empleo, hogar, etc) no te dejan tiempo ni para respirar, es evidentemente una resolución desacertada y fuera de contexto.
Las empresas también deben hacer resoluciones de año nuevo, porque es sano y necesario revisar nuestra realidad con las expectativas y ajustarlas para definir un avance más consciente.
Aquí te presentamos algunas resoluciones para tu empresa, te invitamos agregar o quitar la que convenga y adaptarlas a tu modelo de negocio y cultura organizacional.
1.- Ser más padre y menos jefe.

Tenemos la costumbre de ser jefes exigentes y retadores lo que es excelente, sin embargo a veces nuestro grupo a cargo necesita de estímulos y es entonces donde debemos comportarnos como padres, es decir tenemos que lograr hacer un análisis FODA de cada persona a nuestro cargo, no es necesario pasar largos ratos en esto solo tener los ojos bien abierto, de esta manera podrás exigir y retar desde del potencial de cada individuo, para que cada actividad sea una oportunidad de mejorar, crear confianza y elevar la autoestima.
Con esto obtendremos empleados mas felices, exitosos y que aman lo que hacen.
2.- No somos una agencia de caridad, necesitamos empleados 10 de 10.

Para cumplir con el punto anterior necesitamos saber que contratar a un empleado solo por darle una oportunidad sin que se encuentre a la altura del compromiso, nos va a impedir ser efectivos en la meta a mejorar de cada empleado, el objetivo es potenciar los talentos no enderezar un árbol torcido.
Debemos tener claro cuál es el perfil del empleado que aspiramos y no dejarnos llevar por la necesidad urgente de completar ese puesto de trabajo, un empleado 10 de 10 nos facilitara llegar a cumplir nuestra resoluciones, lo demás es un dolor de cabeza.
3.- Buena actitud sin peros.

Tal vez tengamos un empleado estrella, audaz, comprometido y que entrega resultados, sin embargo aplasta al resto, no tiene una buena actitud, a nadie le gusta trabajar con él. Este es el momento de revisar lo que en realidad queremos, una empresa que de resultados a corto plazo o una empresa que marca la pauta y se mantenga a la cabeza por generaciones.
Si la ultima es tu alternativa necesitaras mas que empleados “que entreguen la tarea a tiempo”, gente consciente que entienda cual es su papel dentro de la compañía, que respete las tareas de otros y que apoye a sus compañeros trabajando con honestidad, amabilidad y compañerismo.
3.- Cuidar el equipo de trabajo como la vida misma.

Un gerente debería ser integral y ayudar a su grupo desde lo personal a lo profesional, no es el objetivo volverse el psicólogo que todos usaran como paño de lagrimas, incluso surgirán excusas sacadas de la vida personal para no cumplir adecuadamente la labor que debe desempeñar.
En este caso el gerente deberá tener los ojos bien abiertos y conocer quien es quien en su equipo de trabajo, si cuenta con un empleado con gran trayectoria y en este momento no demuestra un rendimiento adecuado, es tarea del gerente conectar con este empleado y escuchar su problemática.
De nuevo, no se trata de ser paño de lagrimas, se trata de darle un cierre en el pensamiento del empleado a esos problemas de pareja, familiares, duelo o tristeza que lo aquejan, ¿Cómo hacemos esto? Cuando un empleado no se concentra por pensar en sus problemas, lo mejor es llamarlo entablar una conversación directa, franca y amable con él para luego cerrar con un consejo, de esta manera volverá su atención a lo que queremos y encausaremos sus energías.
4.- Nunca dar por sentado nada.

Desde el jardín de infancia sabemos que aunque hagamos nuestra tarea porque es nuestro deber, una palmadita en el hombro nunca esta de mas. Existen jefes que simplemente esperan un buen trabajo pero no recompensan ni siquiera con un “gracias”. Esto lejos de mostrar autoridad solo hace que el empleado se sienta desmotivado.
Aunque tengamos una persona a la cual le pagamos por su trabajo, no conviertas la relación laboral en un mero contrato solo de toma y dame, se un motivador por naturaleza convierte un oficina en un lugar donde las personas trabajen porque aman lo que hacen y el ambiente que tu les proporcionas y no solo por un contrato laboral.
5.- Menos procesos y mas iniciativa.

Realmente la administración es un proceso, una serie de pasos para alcanzar un objetivo. Sin embargo cada vez mas las empresas se desprenden de dichos parámetros y se encausan por la iniciativa.
El verdadero gerente sale a destacar cuando puede dejar un margen de iniciativa y creatividad a los miembros de su grupo, dejando que cada uno solucione los conflictos y aporte al desarrollo de las actividades desde su experiencia y personalidad y para esto debes dejar a un lado normas, reglas, procesos y ordenes.